sábado, 1 de noviembre de 2014

Efecto Económico causo la caída de las torres gemelas

Después del 11 de septiembre de 2001, que murieron casi 3.000 personas, la rutina del mundo cambió y trajo consigo una serie de consecuencias que hoy siguen teniendo repercusiones globales. Los atentados dejaron una huella psicológica mundial que se ha expandido a innumerables áreas y es probable que se necesiten décadas para cerrar heridas y volver a las dinámicas anteriores
Las motivos que cambiaron radicalmente en el mundo económico, después del fatídico 9/11


Transporte aéreo

La aviación comercial fue uno de los sectores más afectados con los atentados del 11 de septiembre. Sólo en 2001 los ingresos de las aerolíneas cayeron 6,7% frente a los obtenidos un año atrás situándose, según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (Iata) en US$307.000 millones; cifra que no se incrementó en los cinco años siguientes al atentado.


La difícil situación económica de las empresas aéreas generó asociaciones y fusiones para enfrentar la crisis, como el caso de United y Continental Airlines, o Southwest Airlines que compró AirTran, sólo por citar un par de ejemplos.
Turismo global
El sector turístico no volvió a ser el mismo tras los ataques, pues a partir de esa fecha la obsesión por la seguridad cambió para siempre el transporte aéreo. Hoy, volar es sinónimo de controles, colas, chequeos, arcos detectores y escáneres corporales. Según la Organización Mundial del Turismo estas barreras, a la hora de viajar, siguen siendo un reto a superar porque la llegada de turistas no sólo afectó en Estados Unidos, sino que se convirtió en un problema mundial.
Comercio mundial
El impacto económico de los atentados terroristas afectó las relaciones comerciales de Estados Unidos. Entre 2001-2002, las exportaciones de bienes de los países latinoamericanos con destino a EE.UU. se contrajeron considerablemente, mientras que los países asiáticos en desarrollo se transformaron en mercados emergentes dinámicos. Esto les brindó a países como Chile y México una oportunidad para mejorar su posición.
En EE.UU., en los primeros meses después de los atentados, cayó la demanda de combustibles y de bienes como automóviles y electrodomésticos. Pero los que más perduraron fueron los inconvenientes por la menor demanda de bienes transables, que en este caso fueron pescado, banano y flores.
Precios del petróleo
El ataque del 9/11 y la lucha contra el terrorismo fueron la excusa perfecta para invadir a Irak y obtener el control de los territorios con mayores reservas petroleras del mundo.
Esto llevó a que los países árabes, fueran estigmatizados por EE.UU., generando una reacción adversa, ya que las naciones miembros de la Opep decidieron reducir la producción sustancialmente. Es así como los precios en los últimos cinco años se salieron de control y un barril que costaba US$20, llegó a estar por encima de los US$100, afectando el consumo en EE.UU.
Los altos precios del petróleo cambiaron políticas y se empieza a pensar en la necesidad de bajar el consumo de combustibles. Los momentos de derroche de este energético, en épocas en que la sociedad a traviesa por una crisis económica, llevaron a que ahora se hable de tener automóviles con menor consumo y de expandir el uso del hidrógeno.
Construcciones resistentes
Luego de 10 años del colapso en el World Trade Center, la reconstrucción total del lugar, ha inaugurado nuevas formas de construir para evitar situaciones como las vividas en el 9/11, preservando la idea de las estructuras amigables con el medio ambiente.
En el caso de la torre 1, sus primeros 20 pisos fueron pensados para no ser habitables. Allí permanece un instrumental de cimientos para mayor seguridad, y de allí hacia arriba se planea su ocupación en oficinas. En tanto las construcciones en EE.UU., según el US Census Bureau, han disminuído en más de una cuarta parte, ya que el promedio de construcción en 2001 alcanzaba los 14.373, mientras que en 2010, sólo llegaron a 8.921.
Discriminación social
El origen de los atentados del 11-S determinó un cambio en la postura frente al mundo árabe, radicalizando las manifestaciones de extremismo hasta llegar a un punto cercano a la `satanización` en el momento más crítico de la era Bush.
La situación derivó en un fuerte bloqueo económico y estos resentimientos afloraron de nuevo con la muerte de Osama Bin Laden. Para los inmigrantes, tampoco ha sido fácil, pues se convirtieron en sospechosos. Leyes como la Ley Arizona, que regula la inmigración, demuestran la discriminación social que persiste.
Bolsas inestables
Luego del atentado terrorista, las autoridades monetarias de EE.UU. y la Unión Europea se unieron para poner en marcha herramientas con el fin de evitar un colapso bursátil e incentivar el consumo.
La principal de ellas fue la baja de medio punto en las tasas de interés. Sin embargo, el 18 de septiembre, cuando Wall Street volvió a operar, la caída no se hizo esperar y la bolsa estadounidense cayó más de 7%, el mayor descenso en su historia, lo que repercutió en los demás mercados del mundo, que también registraron caídas de más de 2%.
                                                                                                                                                                
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  

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